Para los griegos, el término "ágape" (del griego ἀγάπη) tenía un significado particular en el contexto de su cultura y filosofía, especialmente en el ámbito del pensamiento religioso y ético.
En la antigua Grecia, el "ágape" se refería a una forma de amor altruista, desinteresado y no posesivo. Era una expresión de afecto que trascendía los vínculos familiares o románticos, enfocándose más en un amor universal, hacia todos los seres humanos y a veces incluso hacia los dioses.
Este concepto estaba presente en varias corrientes del pensamiento griego, pero se destaca especialmente en el cristianismo primitivo, donde el "ágape" se convirtió en un principio central. En el contexto cristiano, el "ágape" se interpretaba como el amor de Dios hacia la humanidad, así como el amor que los cristianos debían mostrar hacia sus semejantes, independientemente de sus circunstancias o merecimientos.
En síntesis, para los griegos, el "ágape" era un tipo de amor desinteresado y universal, que se enfocaba en el bienestar y la felicidad de los demás sin esperar nada a cambio.